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Las cosas sin puntos y aparte 1

Hoy he quedado a tomar café con Jesús, nuestro redactor jefe por si todavía no lo es, y me ha dicho lo de escribir y, aún más terrible, que hay quien ya lo ha hecho. Bueno, yo una Coca-cola, así que llego a casa motivado cien por cien, pues no hay como los celos para imaginar, me calzo el neopreno y comienzo a bucear entre las seis mil últimas páginas de mi vida encuadernadas en un montón de agendas de papel, en busca de algo que contar pero nada, todo lo interesante está bajo secreto de confesión y estoy con el resto cuando la naturaleza, que amenazaba desde arriba aunque sin apuntar, acierta y vuelve a entrar en casa sin llamar, muros de 90 del XIX o antes, como siempre, y quedamos incomunicados, ciegos y sin saber los que mueren y los que no de los cuatro hijos de Katie Elder, además de la madre, que con un funeral es como empieza la película, y por supuesto, los facinerosos, todo el mundo lo sabe, seguro que J.Wayne es de los que se salvan, de lo contrario no habrían vendido ni la mitad, o el doble. El que se acuerde que lo diga, me muero de ganas. Decía que nuestro redactor jefe no me ha pedido casquería, y hablar mal de los malos, lo único que me viene a oscuras en estos tiempos, lo dejo para otros foros, que ya debe estar mi vecino, uno de los pocos seres vivos que cree en el valor de las influencias, preparado para preguntarme que cable hay que meter en que enchufe para que a él también le publiquen las “cartas al director”, y yo le volveré a responder que Endesa no está ni para medio vendaval, a las pruebas me remito, pero tampoco le diré el truco, fácil, para ver si se esfuerza un poco. Por tanto, y volviendo al principio, a estas alturas queda claro que hoy no es la noche de esta tarde del café y la cola, sino mañana, es decir, lo de antes era ayer, vaya lío, así que volveré otro día a inventar un final feliz para algún pasado del que no me acuerdo, que la envidia ha agotado su caudal y me veo pidiendo un crédito a los magos de la palabra que, ya nos lo dijeron, “no dejes que la realidad te estropee una buena historia”. Hasta la próxima.
Palma, Mallorca, 23 de enero de 2013.